El Decamerón

Puso oído Calandrino a aquellos discursos, y, pareciéndole que no eran secretos, tras un tiempo levantose y se unió a los platicantes. Mucho agradó ello a Maso. Siguió éste sus palabras y Calandrino le preguntó dónde se encontraban piedras de tan rara virtud. Masó repuso que la mayoría procedían de Berlinzón, en la tierra de los vascos, en un país llamado Bengodi, lugar en que se atan las cepas con salchichas y donde por dinero se compra una cosa y, de añadidura, un pato. Y hay allí una montaña de queso parmesano rallado, en la cual sólo hay gentes ocupadas en hacer macarrones y pastas, para cocerlos en caldo de capones. Y luego lo echaban todo abajo, y quien más cogía más tenía. Corría al lado un arroyo de vino pardillo, del mejor que se bebe, sin tener dentro una gota de agua.
¡Oh -dijo Calandrino-, buen país es ese! Pero dime ¿Qué se hace con los capones que esa gente cuece?
-Los vascos se los comen.

Cocinero: Giovanni Bocaccio (El Decamerón, Plaza y Janés, Barcelona, 1973)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.