La taberna errante
8 June, 2008
“-Lord Ivywood –continuó Dalroy poniendo el barrilillo sobre la mesa- desea que beba usted un vaso de vino a su salud, o mejor dicho, un vaso de ron. Por Dios, no vaya a dar crédito a todas las habladurías que nos pintan a lord Ivywood como un enemigo de la bebida. No le digo más que en la cocina le llamamos Tres Botellas Ivywood. Pero, ah, es preciso que se trate de ron; no le dé otra cosa a los Ivywood. “El vino puede convertirnos en bufones”, nos decía hace pocos días… Y con una elocuencia tan feliz que parecía extraordinaria incluso en boca de su señoría. Yo estaba en el rellano de la escalera y dejé de fregar los escalones para escucharle…”¡El vino –iba diciendo-, puede extraviarnos, las bebidas fuertes pueden conducirnos al furor, pero en ningún libro sagrado hallaréis la menor censura contra el dulce licor que adoran cuantos desafían los peligros del mar! ¡No, ninguna lengua de sacerdote ni de profeta se ha movido jamás para romper el sacro silencio de las Sagradas Escrituras respecto al ron!” Y me explicó entonces –continuó Dalroy mientras hacía señas a Pump para que pusiese en práctica su arte de abrir barriles-, me explicó entonces que el gran secreto para evitar las enojosas consecuencias que puede experimentar un bebedor novato después de ingerir una o dos botellas de ron consiste en comer queso y, especialmente, queso de esta clase que tengo aquí y de cuyo nombre no me acuerdo en este momento.
-Cheddar –dijo Pump con gravedad, procediendo a ejecutar la orden.
-Pero ¡cuidadito! –prosiguió el capitán con una expresión casi feroz y agitando un índice enorme junto a las narices del viejo-, ¡cuidadito!, ¡ni una miga de pan! ¡Nada de pan con queso! ¡Las espantosas ruinas que han devastado tantos hogares en este país, prósperos en otra época, son debidas a la funesta manía de comer pan con cheddar!”
Cocinero: G. K. Chesterton (La Taberna Errante, Acuarela Libros, Madrid, 2004)